NO hay nada como destruir paredes y probar el delicioso néctar que brota de sus grietas, que de sus quiebres se derrama. NO hay nada como eso, como saborear esa miel espesa y pegajosa pero a la vez suave y tibia. Ambrosía. NO hay nada como atravesar esos muros y palpar el infierno hecho paraíso.
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