martes, 29 de marzo de 2011
Impotencia
Maldita impotencia, te odio. Como no odiarte si no me dejas hacer nada, no soy capaz de hacer nada. Me limitas. Haces parte de esa pared que tanto aborrezco. Fuiste impuesta por alguien más, alguien que creyó ayudarme pero en realidad me destruyo. Gracias padre. Por eso no hago nada, no he hecho nada, no me esfuerzo, para que si no puedo, nunca puedo. Soy demasiado débil; pero el también lo es, él tampoco ha logrado nada, nada. Su vida ha estado llena de fracasos. Se podría decir que no ha sido nadie en la vida, solo ha sido mi padre. La impotencia lo dominó hasta que la pared cayó y la ira lo reclamó. Quiso matar, quiso morir y quiso olvidar; pero no mató, no murió, ni olvidó. Yo tampoco lo olvide. Él es el ejemplo que nunca seguiré. Es la imagen que nunca quiero ser. Es la impotencia que no me deja ser.
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