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viernes, 6 de mayo de 2011

Idea sincera

Me siento estúpido cuando la gente me rodea. Todo lo que digo suena estúpido, no importa como lo diga suena siempre igual. Pero la culpa es de ellos, son ellos quienes me hacen sentir así, son ellos los que me creen estúpido, los que me creen sumiso. Si pudieran escuchar una palabra sincera de mi boca se sorprenderían, tal vez quedarían petrificados, estupefactos, tal vez y solo tal vez, ya no les parecería estúpido, ahora me respetarían, ahora me temerían, huirían de mí. Mis ideas explotarían en sus caras, ya no se reirían de mi existencia.

Algunos se preguntarán si su existencia es correcta, si lo que piensa es real o pura mierda convertida en realidad. Yo opto por la segunda opción ¿y tú?

Libertad

Encuentro libertad en miradas desconocidas, 
en miradas que no limitan mi existencia.
Encuentro libertad en palabras que desnudan mi alma, 
en palabras que permiten que mi alma se materialice.
Encuentro libertad en las mentiras de los demás, 
en cada idea irreal que hace que mi vida sea real...

domingo, 3 de abril de 2011

Escenas de vida

Ella arranco una parte de su cuerpo, él no armo alboroto, nunca lo hacia. Tiro el pedazo en el suelo y lo piso mientras se dibujaba una extraña sonrisa en su rostro, él nunca vio tal sonrisa en un ser humano. Luego la patio, una y otra vez lo hacia, no se aburría. De pronto aparecieron unos perros y comenzaron a morderla, eran tres perros si no estoy mal; él comenzó a retorcerse, comenzó a gritar, la gente alrededor empezó a reír, se burlaban de su patética vida, de su patética existencia, todos lo hacían, nadie se contenía; yo por mi parte solo observaba. Siempre he tenido gusto por ese tipo de escenas donde se muestra el sufrimiento tan real que a uno le dan ganas de vivirlo sin importar las consecuencias que eso traiga.

Media hora después la gente ya no estaba, los perros tampoco, solo estaban ellos dos; yo los observaba desde mi casa. Él se puso de pie, su cara estaba empapada, la de ella gritaba satisfacción. Ella empezó a caminar y poco a poco fue desapareciendo sin mirar a atrás. Él gritó como llamando a alguien pero no pronuncio ningún nombre. A la lejanía se escucho una risita , ella seguía disfrutando. Él se seco la cara y sonrió como diciendo: no pasa nada, no ha pasado nada, esto no volverá a pasar. Esa noche casi no pude dormir, como dije antes ese tipo de escenas me encantan.

Al día siguiendo me despertó el sonido una patrulla, estaba frente a la casa de Carlos, los chismosos del barrio también estaban, baje y le pregunte a mi hermano qué había pasado; la respuesta que me dio me dejo petrificado. Yo nunca fui muy amigo de Carlos, pero me perturbo la idea de que todos pensaran que se había suicidado.